Pieza realizada en cerámica de baja temperatura, esmaltada en blanco con sutiles manchas grises que generan un efecto orgánico y contemporáneo. Su forma simple y equilibrada, de 12 cm de alto por 13 cm de ancho, la convierte en un objeto práctico y decorativo al mismo tiempo.
Ideal como porta utensilios para la cocina, también puede utilizarse para organizar pinceles, herramientas o pequeños objetos del hogar. Cada pieza está hecha a mano, por lo que las variaciones en el esmalte y en las manchas forman parte de su carácter único, resaltando la belleza de lo artesanal.
Un objeto funcional que aporta textura, calidez y personalidad a cualquier espacio.